Fatiga y somnolencia

El trabajador cansado que todos ven… pero nadie detiene

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El trabajador cansado que todos ven… pero nadie detiene

Estos últimos meses he estado trabajando en distintas obras nocturnas, acompañando equipos y revisando cómo se están gestionando los riesgos cuando la ciudad ya está durmiendo.

Siempre que puedo, converso con la gente. Ahí, entre café, chalecos reflectantes y luces artificiales, empieza a aparecer una realidad que se repite más de lo que me gustaría: muchas personas están trabajando de día y de noche.


“Por mi familia trabajaría las 24 horas”

La conversación suele ir por este lado:

“En el día estoy en mi pega normal… y en la noche vengo a ayudar acá, pero es solo una vez a la semana, Diego.”

Y cuando profundizamos un poco más, aparecen las razones de fondo:

“Es por mi familia. Por ellas trabajaría las 24 horas si es necesario.”

Lo entiendo. Todos queremos darle más tranquilidad a quienes queremos. El problema es que esa lógica, llevada al extremo, se transforma en una trampa peligrosa: por cuidar a la familia, la persona se expone a un accidente que podría dejar a esa misma familia sin su principal soporte.


El cansancio que se ve, pero igual se normaliza

En las noches es fácil detectar las señales de fatiga:

  • Rostros apagados, bostezos constantes.
  • Movimientos más lentos y menos precisos.
  • Consumo excesivo de café o bebidas energéticas.
  • Dificultad para concentrarse en tareas que requieren atención fina.
  • Pequeñas “desconexiones” que pueden transformarse en microsueños.

Lo más llamativo es que todos ven eso, pero muchas veces se termina normalizando, e incluso admirando:

  • “Es sacrificado, siempre está disponible.”
  • “Ojalá todos tuvieran su actitud.”
  • “Este compadre no se queja nunca, viene a todos los turnos.”

El problema es que la fatiga no negocia. No le importa si la intención es buena o si la necesidad económica es real. Cuando el cuerpo ya no da, los reflejos se vuelven más lentos, la atención se rompe y el riesgo de error aumenta justo donde menos margen hay: en la noche, con maquinaria en movimiento, vehículos, ruido y baja visibilidad.


Por eso nos tomamos en serio la fatiga y la somnolencia

Desde Prevención Total hemos decidido tomarnos muy en serio los controles de fatiga y somnolencia y el respeto de los descansos legales. No lo vemos como un “plus” ni como algo cosmético para mostrar en un informe, sino como parte esencial de la gestión del riesgo.

¿Por qué? Porque detrás de frases como “trabajaría las 24 horas por mi familia” hay buena intención, sí, pero también una exposición enorme a errores graves y accidentes que pueden cambiarle la vida a todos.

Algunas líneas de trabajo que impulsamos son:

  • Respetar los descansos mínimos establecidos en la normativa, aunque la operación esté apretada.
  • Observar y registrar señales de fatiga y somnolencia en los turnos, especialmente en faenas nocturnas.
  • Abrir la conversación con jefaturas para evitar que se “premie” al trabajador que nunca dice que no a otro turno más.
  • Buscar fórmulas para que las personas no tengan que depender de dobles jornadas permanentes para llegar a fin de mes.

Un mensaje para trabajadores y jefaturas

Si hoy estás trabajando de día y de noche por tu familia, quiero decirte algo con mucho respeto:

Por tu familia, también necesitas descansar.

Quienes te esperan en la casa no necesitan que seas un héroe invencible. Necesitan que llegues vivo, sano, con energía para compartir, jugar, conversar y seguir construyendo vida juntos.

Y si eres jefe o tienes poder de decisión sobre los turnos y las cargas de trabajo, tu rol es clave:

  • No mires para el lado cuando veas a alguien claramente agotado.
  • No conviertas en “ejemplo” al que está permanentemente reventado a punta de horas extras.
  • Abre espacios para hablar de fatiga sin que eso signifique miedo a perder el trabajo.

La fatiga rara vez aparece como causa principal en un informe de accidente… hasta el día en que todo se junta y la consecuencia es grave.


Cuidar a la familia también es cuidar el descanso

Trabajar por la familia es una motivación potente y valiosa. El desafío es que esa motivación no se convierta en una presión silenciosa para exigirle al cuerpo más de lo razonable.

La invitación es simple, pero profunda: revisar cómo estamos trabajando, cuántas horas estamos realmente sumando y qué señales de fatiga estamos ignorando. Y, desde las empresas, dar el mensaje claro de que descansar también es una conducta preventiva.

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— Diego Verdejo
Prevención Total

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